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domingo, 8 de julio de 2012

Frank Lloyd Wright, Casa en la Cascada





Arquitecto: Frank Lloyd Wright
Ubicación: Mill Run, Pennsylvania
Clientes: Edgar Kaufmann
Ingenieros: Mendel Glickman and William Wesley Peters
Años: 1936-1939






Frank Lloyd Wright diseñó en 1934-35 una casa extraordinaria en la Reserva Natural de Bear Run, Pensilvania, a 1298 metros sobre el nivel del mar. Acá, el río que corre en el lugar cae repentinamente 30 metros. Esta casa es conocida como la Casa en la Cascada, la cual redefinió la relación entre el hombre, la arquitectura y la naturaleza.
Esta casa fue construida como casa de fin de semana para el Sr. Edgar Kaufmann, su señora y su hijo, el cual estudió arquitectura durante un corto periodo de tiempo en la escuela-residencia Taliesin de Wright.
Este lugar había sido propiedad de la familia durante 15 años, y, cuando le encargaron a Wright el diseño de la casa, tenían en mente una casa enfrente de la cascada, para poder apreciarla. Sin embargo, Wright integró el diseño de la casa con la propia cascada, posándola justo encima de ésta para que pasara a ser parte de la vida de los Kaufmann.

La admiración de Wright hacia la arquitectura japonesa fue clave para su inspiración del diseño de esta casa, al igual que de la mayoría de sus obras. Al igual que en la arquitectura japonesa, Wright quería crear armonía entre el hombre y la naturaleza, y la integración de la casa con la cascada tuvo éxito en eso. La casa fue pensada para que siempre se sintiera la fuerza con que cae el agua, no visualmente pero a través del sonido, escuchándose en toda la casa.









Wright resolvió el diseño de la casa alrededor de la chimenea, el corazón de la casa, la que se consideró como el lugar de reunión de la familia. Los cimientos de la casa son las rocas del lugar, y algunas de ellas sobrepasan el ancho forjado de la primera planta asomándose junto a la chimenea, lo que trae físicamente la cascada al interior de la casa. Además se refuerza el concepto de un núcleo vertical a través de una extensión del alza de la chimenea, que la hace el punto más alto del exterior de la casa.Wright resolvió el diseño de la casa alrededor de la chimenea, el corazón de la casa, la que se consideró como el lugar de reunión de la familia. Los cimientos de la casa son las rocas del lugar, y algunas de ellas sobrepasan el ancho forjado de la primera planta asomándose junto a la chimenea, lo que trae físicamente la cascada al interior de la casa. Además se refuerza el concepto de un núcleo vertical a través de una extensión del alza de la chimenea, que la hace el punto más alto del exterior de la casa.

La casa de la Cascada consta de dos partes: La casa principal de los clientes que se construyó entre 1936-1938, y el cuarto de huéspedes que se completó en 1939. La casa original contiene habitaciones sencillas, proporcionadas por el arquitecto, con un estar abierto con cocina compacta en la primera planta y tres dormitorios pequeños en el segundo piso. El tercer piso fue el lugar de estudio y dormitorio del hijo de Kaufmann. Todos los recintos de la casa se relacionan con el entorno natural, y el estar incluso tiene escalones que conducen directamente al agua. Las circulaciones dentro de la casa son oscuras, pasillo estrechos, para que los habitantes tengan una sensación de encierro en comparación con lo abierto a medida que se acercan hacia el exterior. Los techos de las habitaciones son bajos, con el fin de dirigir la mirada horizontal hacia afuera.
La belleza de estos espacios se encuentra en sus extensiones hacia la naturaleza, hecho con largas terrazas en voladizo. Éstas, que están proyectadas hacia afuera en ángulos rectos, aportan un elemento de escultura a la casa, aparte de su función.
Para dar soporte a las terrazas, que ignoraban las fuerzas horizontales con sus grandes planos en voladizo, Wright trabajó con los ingenieros de Mendel y William Glickman Wesley Peters. La solución estaba en los materiales. La casa tomó “una forma de albañilería definitiva” para relacionarla con el sitio y para las terrazas se decidieron por una estructura de hormigón armado y reforzadas con acero lo que aumento la resistencia a la tracción.
El exterior de la casa de la cascada impone una horizontalidad que se destaca gracias a los ladrillos y a los voladizos. Las ventanas de la fachada también tienen una condición especial, ya que se abren en las esquinas, rompiendo con la caja de la casa incorporando el extraordinario paisaje exterior.
La perfección de todos estos detalles perfecciona la casa en sí, y aunque ésta tiende a tener problemas estructurales que necesitan un constante mantenimiento, debido a su emplazamiento, no hay duda de que la casa de la cascada, que es ahora un monumento histórico nacional, es una obra extraordinaria. Es la presencia física y espiritual del hombre y la arquitectura en armonía con la naturaleza.




1. Enclave.
Kaufmann quería ver el agua del torrente desde su casa, pero, el agua es lo único que no se ve desde los ventanales y las audaces terrazas. El agua se escucha, retumba bajo el suelo y aunque  estando tan presente no se puede ver el ruido continuo es tan ensordecedor que puede acabar siendo una tortura y haciendo que la vida en el interior de la casa se vuelva imposible.
No puede ser por tanto un buen proyecto a pesar de su belleza y efectismo estético si ya de inicio la principal función de una residencia, habitar, no puede ser realizada con comodidad. Si el buen proyecto es autónomo, La Casa de la Cascada no se debe ni obedece a su principal función.
Desde hace muchos años, La Casa de la Cascada no es una vivienda, sino un lugar de culto para los turistas fervorosos de la arquitectura.
Nueve meses transcurrieron desde la primera vez que Wright viera el terreno hasta que plasmara el proyecto en un plano. Durante ese tiempo, se han documentado por los menos tres visitas de Wright a Bear Run, en las que concebiría el edificio en su cabeza. Luego fue dibujada en tan sólo 140 minutos.
Durante ese tiempo, muchos elementos hubieron de confluir en la mente de Wright para producir un resultado tan peculiar: desde sus trabajos previos en la Casa Robie, la Casa Gale o el Taliesin  hasta la propia influencia de los arquitectos europeos. Desde las formas suavizadas y terrosas de San Ildefonso Pueblo que le fascinaban, hasta los dibujos japoneses de cascadas que coleccionaba producto de su viaje a Japón.
2. Influencias.
Las Casas de la Pradera en las que puso de manifiesto su idea de Relación Orgánica (integración entre arquitectura, individuo y naturaleza), desarrolladas entre 1910 y 1930 definieron una forma de abordar los proyectos que influyó enormemente en La Casa de la Cascada.
Busca en el proyecto conseguir un espacio abstracto y continuo, armonizado con la naturaleza, extendiendo y acentuando los planos paralelos al suelo, usando los materiales como excusa para organizar la estructura del edificio. La construcción la levanta sobre un basamento de piedra del lugar para que forme parte de este pero con reminiscencias clasicistas. Los materiales empleados tienen aparte de su ya mencionada función ostentosa, una función ornamental y compositiva en su propia presencia.
El edificio busca inicialmente poner en práctica los principios defendidos por el arquitecto de destrucción de la caja arquitectónica, simplicidad formal, integración entre arquitectura y naturaleza, volúmenes descompuestos en planos y articulados asimétricamente.
Pero el resultado de buscar en exceso la belleza, el objeto artístico, es que la Casa de la Cascada es un edificio alejado tanto del racionalismo como de las formulaciones del Estilo Internacional, siendo un símbolo de su poética artística de la arquitectura orgánica y como tal nunca podrá ser arquitectura moderna de calidad y si un bella obra de arte.
3. Emplazamiento.
En el asentamiento predominan dos elementos, el arroyo y la cascada y los salientes de roca sobre los que se asienta la casa para destacar el medio natural y sin embargo la poderosa imagen expresiva del edificio, con volúmenes tan efectistas y planos volados, más que diluirse en la naturaleza parece someterla a la construcción.
Wright quiere mostrarnos la verdad del lugar, la casa verdadera surge de un emplazamiento específico, es lo único que nos puede mostrar arquitectura y belleza como verdades absolutas. En la Casa de la Cascada el lugar es el único para este proyecto y este inicialmente impone los materiales, la forma, el todo de la obra. Son los que son y no podrían ser otros. Otra nueva contradicción al servicio de la escena buscada por al arquitecto, censurable en cualquier caso.
El terreno en el que se ubica la casa tiene abundancia de rocas a nivel del suelo, las cuales sirven de cimentación del edificio. La zona tiene un relieve ligeramente accidentado, un bosque de árboles caducifolios que se mantiene prácticamente virgen ya que solo un camino peatonal conduce a la casa, y el arroyo, en el cual está la cascada de la casa. Del terreno del lugar se extrajeron rocas que conforman mamposterías de la parte baja de las fachadas del edificio, colocadas en ese lugar para crear una progresión desde la roca natural del suelo hasta el hormigón de las partes altas.
4. Economía.
La vivienda por el tipo de cliente que tenía y los alardes del propio arquitecto hace un importante salto adelante en el poder económico. La economía de medios inherente a una buena estrategia de proyecto no está contemplada, es más se evita en beneficio de una ostentación del poder de decisión del arquitecto y económico y de mecenas del arte del cliente.
Independientemente de usar los materiales que integraran el proyecto en el lugar, se hace todo con hormigón y piedra (materiales nobles, caros, evidencias del poder económico), lo que da una cualificación especial pero nos separa nuevamente del arquitecto poeta que piensa solo en construcción y nos lleva a plantearnos…
Y si el Kaufmannn hubiera propuesto forrar La Casa de la Cascada en oro??
Servilismo al poder económico del filántropo benefactor a qué precio?
5. Neoplástico.
Existen tres niveles, con los usos dispuestos en plantas racionales. Cada uno tiene terrazas en voladizos sobre la cascada y el arroyo y una escalera exterior que los conecta, así como otra escalera, entre dos muros de piedra que permite el acceso al estanque natural bajo la casa.
Wright emplazó la casa en la misma dirección que los salientes, dinamizando el espacio mediante galerías y escalonamientos. Los muros de piedra remiten a esos salientes y a la naturaleza del lugar de la cual “nace” la casa y crean una atmósfera protegida y cavernosa. Y justo encima de la cascada, frente a la vegetación y la cañada, el plano abre la casa mediante terrazas y ventanales en los pronunciados voladizos.
El tener un orden imperativo inicial es manifiesto de la influencia neoplástica que manda sobre las plantas del proyecto, y dado que el abanico de estilismos y formalismos es amplio y plano, y puede llevarnos a plasticismos que vierten en perversiones de la forma indiferentes a la materia, es una manera de ordenar estas.
Las plantas son desiguales es disminución de orden, claridad y calidad según se va subiendo en sección, y también van siendo más celulares en la parte trasera de la mismas, en la zona anclada a los salientes de la espalda, con una disposición dentada de las piezas en esa parte trasera y en torno a la escalera. En la planta superior en la zona de dormitorios la planta es mucho menos racional y los espacios en ella están pre- encerrados hasta llegar al despacho en la tercera planta que queda como un auténtico espacio residual.
6. Espacio influenciado.
A pesar de este influjo que vemos en Wright de la arquitectura neoplástica europea y del primer racionalismo alemán, J.J.P. Oud  llegaría a afirmar, en 1926, que “la influencia de este genio dominó las vanguardias”.
Pero hay una diferencia fundamental entre Wright y la vanguardia europea según afirmó el propio Oud: “No obstante lo que en Wright era exuberancia plástica, sensual abundancia, ha pasado a ser en el cubismo abstinencia espiritual y ascetismo puritano; la suntuosidad que convenía a la high-life americana se vio reprimida en Europa en favor de una abstracción surgida de otros ideales”.
Wright siempre rechazó, por su parte, el racionalismo más funcionalista europeo.
En la cara norte de la casa, la opuesta a la que “vuela” sobre el arroyo, hay una serie de pérgolas a modo de toldo que transcurren desde la pared exterior hasta un talud de piedra que se eleva sobre el camino que conduce a la entrada. A este sitio se le conoce como el “bosque de la casa”. Dos pérgolas describen un arco que esquiva el tronco de dos árboles.
Este recurso, otro golpe de efecto más,  lo usó Wright para dejar claro el respeto a la naturaleza con el que está diseñada la casa. Las sombras que proyectan las pérgolas se asemejan a las de los troncos, efecto que hace que la sombra de la casa se difumine en las de los árboles. En el suelo de la terraza del despacho se dejaron dos huecos para que fueran traspasados por dos árboles. Éstos se murieron durante la construcción de la vivienda y no se llevaron a cabo dichas aberturas.
7. Estructura.
Los voladizos de la Casa de la Cascada aparte de marcar el plano horizontal de la misma eran un alarde ingenieril que permitía acrecentar el ego del arquitecto. Ya durante la obra los asombrosos voladizos de hormigón de las terrazas fueron punto de debate con el contratista que exigía su refuerzo con armados y se resistía a retirar los encofrados de la estructura.
Las previsiones de Wright para la estructura, como la lógica fuera de alardes adelantaba,  no fueron acertadas; los grandes vuelos con parte de las tensiones transmitidas a muros, algunos sobre otros voladizos, han provocado a lo largo del tiempo excesivas deformaciones y fisuras. En 1995 la Junta de Conservación de Pennsylvania encargó a Robert Silman un análisis sobre su estructura, este ingeniero llegó a comentar la gravedad de las flechas en las vigas de la casa y el peligro de desplome que suponía, por lo que se apuntaló. Años más tarde se iniciaron las costosas obras de restauración, que aun hoy en día son insuficientes ante el continuo deterioro de la construcción.
Esto nos lleva a un nuevo punto de atención en la crítica del edificio junto a la habitabilidad. La buena arquitectura, la poética, debe de tener razón funcional y constructiva, si es una vivienda deber de tener buena habitabilidad y por su puesto cualquier arquitectura debe de tener durabilidad estructural.
La identidad de verdad, bondad y belleza nos hace dudar o más bien directamente nos cuestionamos sobre el valor de una arquitectura visualmente admirable que, sin embargo, resulta ser muy frágil y que además nunca fue muy práctica para la vida de quienes debían habitarla.
8. Utilidad.
Le Corbusier, dijo, con claridad terminante, hasta con cierta crudeza, que “Una casa es una máquina de habitar”. “Bella como una máquina de guerra” que es una frase poética de Gil de Biedma. La belleza auténtica está en lo que resulta práctico y permanece útil.
La Poética implica una forma, nunca se refiere a la forma por la forma pura. Por el contrario trata de una forma determinada por materias, estructuras, tejidos, textos y contextos. El caso de la poesía es ejemplar: el significado nace de la estructura, la palabra significa en función de la estructura en que se encuentra y a la que constituye para darle otro sentido.
A través de la poética se puede conocer la determinación interna de una obra  como La Casa de La Cascada, si se trata o no de algo más que simple construcción, si es solo una obra artística. Su principal objetivo es descubrir el nivel de verdad constructiva, funcional y formal que, de modo simultáneo, alcanza el proyecto cuando estamos hablando de arquitectura moderna de calidad.
Nivel de verdad o autenticidad donde no son los efectistas elementos ni siquiera las falseadas estructuras lo principal, sino el hecho de la determinación interna de la obra, capaz de sintetizar en la poética un óptimo conjunto geométrico entre elementos, estructuras y sistemas.
9. Orden Constructivo.
El orden constructivo no es del todo adecuado a la forma.  Muros pesados de piedra de la planta primera y segunda, remarcando la identidad con la materia del lugar apoyan sobre los voladizos por lo que se genera un sobrepeso en estos y hay que reforzarlos con nervios de acero, generando una falsedad constructiva a pesar de la maravilla estética. Este es una de las grandes mentiras y contradicciones que oculta la obra.
Estos muros,  que quedan como separadores, son elementos evidentes de falseo en un análisis de las terrazas de los voladizos, apoyándose en estos, con la contracción estructural que supone. Si este voladizo tiene que soportar un peso extra que altera su condición esencial y que obliga a un refuerzo de la estructura que altera su sustancia estructural  es obvio que no había que hacer una llamada de atención sobre este, poniendo de manifiesto de nuevo el exagerado ego del arquitecto. No solo no tiene sentido hacerlo, no responde a ninguna verdad, pero mucho menos publicitarlo, hacer de la falsedad conocida elemento de propaganda de una “virtud”; desvirtúa la intención y la calidad del buscado “efecto” final.
Esta suma de giros e intenciones nunca podrá ser poética.
La poética es la responsable de racionalizar las emociones humanas. Podemos entender poética aquí como el método de obtención racional de las leyes que configuran el conjunto organizado de elementos del organismo «espacio interior» de la vivienda.
La poética como meta-método constructivo proyectual, como camino entre la Teoría y la Práctica, tiene un rasgo intelectual porque es capaz de combinar opuestos y obtener un resultado nuevo que elimina y trasciende los contrarios, haciendo nacer un nuevo todo, una nueva unidad, el buen proyecto, el proyecto necesario, el no inventado.
Usando esta poética arquitectónica damos con la clave de la calidad en el proyecto arquitectónico que es la verdad, intenta ser el que es, por lo que no ha lugar a contradicciones. Es auténtico porque alcanza a ser lo que es en potencia.
“Estructura es razón poética” que decía María Zambrano. La estructura es una primera objetividad de la forma, es lo que nos permite conocer las cosas.
10. Escala.
Se aprecia claramente en las fotografías cuando tienen personas dando escala gráfica y aun más en la realidad; como la escala del edificio, es infinitamente menos a lo esperado, dada la grandilocuencia con la que el arquitecto implanta la obra en el entorno natural y la acomete. Es más relevante en los antepechos de los voladizos, ridículamente bajos para lo esperado.
Es un gazapo del arquitecto que inmediatamente nos hace reprocharle su exceso de manipulación y arrogancia al hacer la llamada de atención sobre esos falsamente robustos y resistentes voladizos sobre la cascada.
11. Contradicciones.
La Casa de la Cascada tiene varias contradicciones, graves, que la dejan en la categoría de obra de arte a pesar de su belleza.
La primera de ellas es la influencia en las vanguardias pero solo en términos formales, compositivos y espaciales, sin asumir el contenido de estas. La modernidad procede de la suma de una suma de metáforas y símbolos, con la historia y la naturaleza como elementos decisivos del proyecto.
El edificio al final no tiene preocupaciones  funcionalistas ni racionalistas. Manipula la forma para confirmar la modernidad de las relaciones entre arquitectura y la técnica.
Utiliza la máquina y la técnica para hacer verosímil su coloquio con la naturaleza.
Tiene influencia en las vanguardias (neoplasticismo) pero Wright lo hace por exuberancia plástica en vez de por abstracción. El ya mencionado rechazo del arquitecto al racionalismo funcionalista europeo.
La Casa de la Cascada tiene valor como símbolo poético orgánico pero alejada del racionalismo y de las formulaciones del estilo internacional.  Manipula y exagera su  imagen expresiva con los volúmenes y planos volados de tal forma que al final más que diluirse en la naturaleza parece someter la arquitectura a esta.








































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